San Antonio, Texas.- A tres años de la tragedia que causó la muerte de 47 adultos y seis niños inmigrantes en 2022, hoy dos traficantes de personas convictos fueron sentenciados.
Felipe Orduña Torres, alias “El Cholo”, que era el líder de la organización de contrabando humano, fue sentenciado a cadena perpetua mientras que Armando González Ortega alias “Don Gon”, -que era el coordinador- a 83 años en prisión federal. Además, ambos pagarían una multa por 250 mil dólares.
Ambos acusados fueron declarados culpables por un jurado federal en marzo de tres cargos relacionados con el transporte de extranjeros dentro de Estados Unidos, que resultaron en muerte, lesiones corporales graves y pusieron vidas en peligro.
Tras el veredicto del jurado en el juicio, el juez García fijó la fecha de la sentencia, señalando que se cumplirían tres años desde la muerte de los 53 migrantes como resultado del plan de tráfico de los acusados.
“Estos criminales pasarán el resto de sus vidas en prisión por su cruel decisión de lucrarse con el sufrimiento humano”, declaró la Fiscal General Pamela Bondi.
Agregó que las sentencias de hoy son un mensaje contundente para los traficantes de personas de todo el mundo: “no descansaremos hasta que estén tras las rejas”.
Los contrabandistas y sus cómplices dejaron a 54 inmigrantes de Guatemala, Honduras y México, encerrados en un camión semirremolque bajo el calor sofocante del verano texano.
Los documentos judiciales y pruebas presentadas en el juicio revelaron que Orduña Torres y Gonzales Ortega colaboraban para transportar y facilitar el transporte de los migrantes, compartiendo rutas, guías, escondites, camiones, remolques y transportistas para consolidar costos, minimizar riesgos y maximizar ganancias.
Se dijo que, en los días previos al 27 de junio de 2022, Orduña Torres y otros intercambiaron los nombres de inmigrantes indocumentados que serían introducidos ilegalmente en un próximo cargamento de tráiler.
Gonzales Ortega viajó a Laredo para recibir el tráiler, donde al menos 64 personas indocumentadas, entre ellas ocho niños y una mujer embarazada, iban a ser contrabandeadas.
Algunos de los acusados, incluyendo a Orduña Torres, sabían que la unidad refrigerada del tráiler funcionaba mal y no refrescaba a los migrantes.
Cuando los miembros de la organización se encontraron con el tráiler al final de su viaje de aproximadamente tres horas a San Antonio, abrieron las puertas y encontraron que 48 de los migrantes ya estaban muertos o habían fallecido en el lugar, incluyendo a la mujer embarazada. Dieciséis de los indocumentados fueron trasladados a hospitales, cinco de los cuales fallecieron.