Edinburg, Texas.- La Universidad de Texas Rio Grande Valley ha recibido una subvención federal de 1,2 millones de dólares de la NASA para liderar una colaboración multiinstitucional que estudiará los ecosistemas costeros y deltaicos del Valle del Río Grande con el fin de desarrollar mejores predicciones climáticas y herramientas de alerta, según un comunicado de UTRGV.
Para llevar a cabo la investigación, el proyecto, denominado Proyecto de Investigación y Educación de Sistemas de Ciencias de la Tierra de Universidades Minoritarias, integrará tecnología de sensores sostenibles, datos satelitales de la NASA y modelos basados en IA para desarrollar sensores biodegradables mejorados con IA. El objetivo es poder monitorear el cambio ambiental, predecir el riesgo de enfermedades infecciosas y apoyar misiones espaciales que estudien otros planetas.
La subvención, de tres años de duración, comenzó en agosto de 2025 y creó el proyecto Instituto Virtual para el Aprendizaje Temporal y Aditivo (VITAL).
“Nuestro objetivo es desarrollar tecnologías de detección respetuosas con el medio ambiente que nos ayuden a comprender mejor cómo la variabilidad climática afecta tanto a los ecosistemas como a la salud pública en el Valle”, afirmó la Dra. Teresa “Paty” Feria, profesora de la Escuela de Ciencias Biológicas y Químicas Integrativas (SIBCS) de UTRGV e investigadora principal de VITAL. “Al combinar el monitoreo terrestre con datos satelitales de la NASA, podemos desarrollar herramientas predictivas y sistemas de alerta temprana que benefician directamente a nuestras comunidades”.
Feria y el Dr. Eloi Camprubi, profesor adjunto de astrobiología en la Escuela de Ciencias Biológicas y Químicas Integrativas de UTRGV y coinvestigador principal de VITAL, colaboran con otras tres instituciones de educación superior, entre ellas UT Austin, la Universidad Prairie View A&M y la Universidad Texas A&M.
El equipo está diseñando sensores biodegradables basados en IA para ayudar a monitorear las condiciones climáticas e hídricas en el Valle, lo que permitirá el uso y la mejora de las bases de datos de la NASA. Actualmente, estas bases de datos contienen principalmente datos de teledetección —con datos in situ de la red de sensores desplegada en el bajo Valle del Río Grande— para construir modelos de posibles brotes de enfermedades infecciosas transmitidas por mosquitos y comparar cómo se secan los lechos de los ríos del Valle con cómo se secaban las antiguas zonas húmedas de Marte.
El equipo también colaborará con el Museo de Historia del Sur de Texas en Edinburg para ampliar la difusión comunitaria y la participación pública mediante el intercambio de hallazgos, herramientas y programas educativos para que el conocimiento científico sea más accesible a nivel local.