Brownsville, Texas.- Por fin uno de los casos más terribles en la historia policiaca del Condado Cameron llega a su fin con una inyección letal que le será administrada en noviembre próximo a John Allen Rubio, por la muerte de un hijo y dos hijastros a quienes, junto a la madre, apuñalarían y decapitarían.
Los hechos ocurrirían el 11 de marzo de 2003 en una céntrica calle de Brownsville cuando Rubio y Angela Camacho cometerían los aberrantes crímenes en contra de sus propios hijos.
De acuerdo al testimonio de Rubio en 2010, los hechos obedecieron a que “vio demonios”.
Sus inocentes niños Julissa de tres años, John de uno y la bebita Mary Jane de dos meses serían los “demonios” que el sujeto vio y a los que junto a la mexicana mataría a sangre fría.
El crimen fue cometido una fresca mañana primaveral hace casi 23 años. Rubio y Ángela discutían por problemas económicos y drogados, cometerían su aberrante crimen.
Después, según los testimonios en corte, bañados en la inocente sangre de sus hijos, la pareja tendría relaciones sexuales.
Uno de los cuerpos fue encontrado entonces dentro de una bolsa de plástico por un vecino, el resto sería encontrado a un lado de la cama de la pareja.
John Allen Rubio pagará con su vida la muerte de los tres pequeños inocentes cerrando así uno de los capítulos más impactantes de la región.