San Antonio, Texas.- Por lo menos 350 niños mexicanos no acompañados de los estados norteños de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Chihuahua, Sonora y Baja California fueron deportados recientemente a ciudades del extremo sur de México, como Tapachula, Chiapas; Mérida, Yucatán y Villahermosa, Tabasco.
Las edades de los niños oscilan entre los 12 y los 17 años. Organizaciones pro inmigrantes y de derechos humanos denunciaron que este patrón de traslados a zonas alejadas de la frontera norte, dificulta el reencuentro familiar y expone a los menores a mayores riesgos ya que los niños quedan vulnerables al ser colocados en albergues.
Esos niños habrían ingresado a los Estados Unidos sin documentos migratorios y sin acompañantes.
Las cifras y denuncias coinciden con un incremento general en las órdenes de deportación y salida voluntaria para menores no acompañados bajo las políticas migratorias actuales de la administración de Donald Trump.
Los menores habrían sido capturados o procesados en diversos puntos de la frontera de los Estados Unidos; después fueron concentrados y enviados en vuelos de deportación hacia el sur de México.
Al ser originarios de estados de la frontera sur de México se rompió el patrón de devolverlos a su país mediante las fronteras terrestres, lo que, de acuerdo a organizaciones pro inmigrantes, es un claro indicio de que el gobierno de Donald Trump busca elevar las cifras de deportados desde los Estados Unidos.