McAllen / Washington.- El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) planea invertir hasta 20 millones de dólares en guantes capaces de producir descargas eléctricas para controlar a personas durante arrestos migratorios.

El plan fue publicado esta semana en el sistema de previsión de adquisiciones del gobierno federal y fue reportado por AP, CNN y El País.

Según el documento, la dependencia busca adquirir los dispositivos conocidos como G.L.O.V.E. -siglas de Generated Low Output Voltage Emitter, o Emisor de Voltaje Generado de Baja Intensidad- para su distribución entre agentes de Operaciones de Ejecución y Deportación (ERO) y de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI).

¿Cómo funciona?

A simple vista parece un guante táctico convencional. Funciona como un guante normal hasta que el agente acciona un interruptor para activar el modo eléctrico. Al entrar en contacto directo con la piel, produce una descarga dolorosa diseñada para interferir temporalmente con el movimiento muscular coordinado.

Son fabricados por Compliant Technologies, una empresa con sede en Lexington, Kentucky, que los comercializa como tecnología “no letal” para ayudar a agentes a “desescalar situaciones tensas de manera rápida y eficaz”. Según la ficha técnica revisada por agencias, el dispositivo puede alcanzar hasta 380 voltios y el fabricante recomienda no exceder los 15 segundos de contacto y evitar cara y genitales.

En su manual, la compañía advierte que deben ser tratados con seriedad, como cualquier otra arma y que su uso puede causar daños e incluso la muerte si no se siguen las instrucciones.

La fecha de entrega proyectada es antes del 31 de marzo de 2027.

La justificación oficial.

El zar fronterizo de la Casa Blanca, Thomas Homan, defendió la propuesta en entrevista con Fox News. Aseguró que sería “otro recurso para ayudar a alguien a acatar las órdenes cuando no lo está haciendo” y una alternativa para no pasar “de cero a cien directamente al uso de la fuerza letal”.

Homan aclaró que el protocolo de entrenamiento todavía está siendo escrito. ICE ya cuenta con dispositivos Taser dentro de su equipamiento.

Las críticas y los antecedentes

La propuesta generó rechazo inmediato de organizaciones de derechos civiles. Kica Matos, presidenta del Centro Nacional de Leyes de Inmigración, calificó el plan como “repugnante y bárbaro”. Jenn Rolnick Borchetta, de la ACLU, cuestionó por qué serían necesarios estos dispositivos para la aplicación de la ley migratoria civil y advirtió que “introducir guantes que pueden usarse tan fácilmente para infligir un dolor terrible es una receta para causar daño al público”.

El debate revive un antecedente: en 2022, dos funcionarios del Centro de Detención del Condado de Laurens, en Carolina del Sur, fueron acusados de golpear y aplicar descargas con un “dispositivo paralizante portátil G.L.O.V.E.” a un recluso, según la División de Cumplimiento de la Ley de ese estado.

Lo que sigue abierto

Hasta ahora no hay un protocolo público que detalle en qué situaciones se permitirá su uso, si habrá obligación de uso de cámara corporal, cómo se documentará cada descarga, ni qué salvaguardas habrá para personas con condiciones médicas, personas mayores o mujeres embarazadas. ICE no ha respondido a solicitudes de comentario sobre si la compra ya fue adjudicada definitivamente.

Por qué estos guantes preocupan más en ciertos grupos:

1. Personas con problemas del corazón

Cualquier dispositivo que aplica corriente eléctrica sobre el cuerpo tiene un riesgo mayor en personas con arritmias, hipertensión severa, marcapasos o desfibrilador implantado. Aunque el fabricante lo clasifica como “bajo voltaje” — hasta 380 voltios — la corriente puede interferir con la actividad muscular, incluido el músculo cardíaco, sobre todo si el contacto es en el pecho, cuello o espalda y se prolonga.

2. Personas con epilepsia o condiciones neurológicas

Una descarga dolorosa y sorpresiva puede ser desencadenante de crisis en personas susceptibles, o causar caídas descontroladas con golpes secundarios.

3. Mujeres embarazadas

No hay estudios clínicos publicados sobre el uso específico del G.L.O.V.E. en embarazo. La preocupación médica general con cualquier arma de control eléctrico en el embarazo no es solo la corriente en sí, sino el riesgo de caída al perder control muscularla respuesta de estrés intenso contracciones por dolor agudo.

Por eso, en muchas agencias policiales, el uso de Taser en mujeres visiblemente embarazadas está restringido a situaciones de amenaza letal. Para estos guantes, aún no hay protocolo público.

4. Adultos mayores, niños y personas con bajo peso corporal

Menor masa muscular y piel más delgada significan menor resistencia eléctrica y mayor posibilidad de quemadura superficial o efecto más intenso.

5. Personas con heridas, sudoración, o bajo efectos de sustancias

La piel húmeda, heridas abiertas o el uso de ciertos medicamentos/drogas que alteran el ritmo cardíaco aumentan la conductividad. El manual del fabricante es claro en esto: dice que debe ser tratado como un arma y que puede causar lesiones graves e incluso la muerte si no se siguen las instrucciones, con recertificación obligatoria cada 2 años.

Por eso es que la ACLU y otros grupos piden que, antes de marzo de 2027, se publique: ¿Cuándo exactamente se permite usarlo? ¿Habrá advertencia previa? ¿Se prohibirá su uso en cabeza, cuello, pecho y en poblaciones vulnerables? ¿Cómo se va a documentar cada uso?

Articulo elaborado con ayuda de IA

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