Austin, Texas.- En siete días lo iban a ejecutar, pero una orden de última hora de la Corte Criminal de Apelaciones detuvo lo que para muchos habría sido una terrible injusticia.
Robert Robertson ha estado en prisión por más de 20 años acusado de la muerte de su pequeña Nikki de solo dos años. Las autoridades alegaban que había muerto por el síndrome de bebé pero Robertson siempre mantuvo su inocencia.
Robertson podría incluso tener un segundo juicio, pero dependerá en lol que acuerden la corte de condado y un tribunal superior.
La ejecución de Robertson estaba programada para el próximo 16 de octubre, luego de que un juez estatal escuchó la petición de la fiscalía de Texas.
Niki, de acuerdo a la defensa, sufriría de fiebre y se le habría recetado un medicamento que actualmente está prohibido para niños de su edad.
Una mañana de enero del 2022 Roberts la encontró en muy mal estado y la llevó al hospital donde la entubaron y al día siguiente murió.
La fiscalía lo acusó de haber causado la muerte de la niña por sacudirla y su ejecución estaba prevista para octubre de 2024.
Sin embargo, los miembros de la Cámara de Representantes de Texas emitieron una citación llamando al Robertson a testificar frente a su comité en una fecha posterior a la ejecución por lo que la ejecución se aplazó.
La fiscalía de Texas entonces acusó a los legisladores de “interferir con la sentencia de muerte”.
Después un juez estatal había marcado el 16 de octubre como la fecha que se cumplirá la sentencia de muerte de Roberts, pero ahora la Corte Criminal de Apelaciones la detuvo.