Hidalgo, Texas.- La alerta anunciada por el gobierno de los Estados Unidos en torno a la “peligrosidad” de viajar a Reynosa, a los texanos parece nada detenerlos, van, “pero por necesidad”.

Este jueves por la mañana en una de las avenidas más transitadas de Reynosa se desato un ataque armado en el que murieron dos personas, uno, un comerciante que pagaría con su vida negarse a ser extorsionado y una jovencita universitaria que casualmente transitaba por la zona junto a sus padres.

“Voy porque tengo cita con el doctor no tengo opción, no tengo seguro”, dijo Carmen Salvatierra, residente de McAllen.

Carmen dice que el consultorio está cerca del puente internacional Reynosa-Hidalgo y eso le da cierta tranquilidad.

Pero Ramiro Cortez de McAllen piensa diferente, cree que si no se mete en zonas peligrosas, que si no anda en las calles a altas horas de la noche no pasara nada.

La familia de la chica que murió este jueves sabe que, desafortunadamente, un ataque puede ocurrir a cualquier hora en cualquier lugar.

A esos niveles ha llegado Reynosa.

“Solo voy por mi esposo al aeropuerto y me regreso, pero voy con el Jesús en la boca”, dice Nieve Salinas de McAllen. “Estoy al tanto de todo, estoy espantada y no entiendo como el gobierno no hace nada”, expresa.

El peligro está latente, a estas alturas como diría Juana María Lopez, de Pharr: “No sabes donde se van a enfrentar, no estás a salvo en ningún lugar, ojalá uno no tuviera a qué ir”.

Pero muchos dicen que todo está bajo control.

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