Laredo, Texas.- Diferentes peligros han sido advertidos tras la colocación de las boyas en el Río Bravo y tras su desprendimiento y desplazamiento río abajo, no solo la infraestructura de los puentes estuvo en riesgo, sino las tomas de agua potable de las que dependemos en la región fronteriza.
La científica acuática y ambientalista Elsa Hull, advierte que como ya se vio durante el fin semana, los peligros de las boyas ens el río y su desprendimiento son reales:
“Las boyas de una tonelada pueden desprenderse durante una inundación y desplazarse rápidamente río abajo. Su movimiento no solo evidencia el fracaso de su propósito original —detener los cruces fluviales de indocumentados—, sino que también nos advierte que, ante una inundación grave, estas boyas desprendidas podrían dañar la infraestructura de los puentes internacionales, las tomas de agua potable en el río y las propiedades privadas”, señaló.
Hull, quien fue detenida el 6 de junio por agentes del condado de Zapata por invasión de propiedad privada —aunque nunca se le presentaron cargos—, ha documentado la extensa eliminación de la vegetación de la ribera, la cual ha servido como defensa natural contra la erosión y los daños por inundaciones.
Todo en aras de la seguridad.
Por si fuera poco el peligro de las boyas, Hull también dice que la acumulación de escombros y sedimentos alrededor de las boyas, alteran el flujo del río y agravan las inundaciones, así como la manera en que el aumento de sedimentación y la liberación de sustancias químicas al agua —a medida que las boyas se degradan— afectarán la calidad del suministro de agua potable en San Ygnacio, Zapata y otras localidades situadas aguas arriba y aguas abajo.