Houston, Texas.- Un ciudadano mexicano se declaró culpable ayer de participar en una conspiración de lavado de dinero basada en el comercio -de dos años de duración y multimillonaria- que movilizó fondos procedentes del narcotráfico a través de Texas hacia México.
Según documentos judiciales, Gabriel Arturo Castillo, de 52 años y residente de Monterrey, Nuevo León (México), participó en una sofisticada conspiración internacional de lavado de dinero destinada a transferir las ganancias obtenidas de la venta de drogas ilícitas en los Estados Unidos a cárteles en México, sin necesidad de transportar físicamente el dinero a través de la frontera entre ambos países.
Los conspiradores ocultaron dichos fondos mediante el movimiento de mercancías entre las dos naciones.
Como parte de este esquema de intercambio de pesos en el mercado negro, la conspiración criminal recibía grandes sumas de dólares estadounidenses -provenientes del narcotráfico- en diversas ciudades de los Estados Unidos.
Posteriormente, estos fondos eran depositados en varias cuentas bancarias o transportados a Laredo, Texas. Desde allí, el dinero procedente de las drogas se vendía a empresarios mexicanos radicados en México, quienes utilizaban la divisa estadounidense para adquirir productos en comercios de los Estados Unidos, incluyendo proveedores de perfumes.
Una vez que los comercios recibían el pago, la mercancía adquirida por los empresarios mexicanos era transportada desde Laredo hacia México. Finalmente, los empresarios mexicanos saldaban el pago por los fondos de las drogas transfiriendo pesos -dentro de México- a las organizaciones de narcotráfico. Al actuar de este modo, los conspiradores pretendían ocultar el origen de las ganancias derivadas de las drogas y permitir que los narcotraficantes radicados en México recibieran sus beneficios en su moneda nacional: el peso.
“Durante años, Gabriel Arturo Castillo accedió a blanquear millones de dólares provenientes de las ganancias del narcotráfico a través de un intrincado sistema de lavado de dinero basado en el comercio”, declaró el Fiscal General Adjunto A. Tysen Duva, de la División Penal del Departamento de Justicia.
“El tipo específico de esquema que utilizaron se denomina “cambio de pesos en el mercado negro”; existen versiones de este método desde hace décadas y pueden ser tan complejas como antiguo es el concepto”, declaró Rodrick Benton, Agente Especial a Cargo interino de la Oficina de Campo de Houston de la División de Investigación Criminal del IRS.
Agregó que se pudo seguir el rastro del dinero para desentrañar cómo se adquiría mercancía de empresas estadounidenses cercanas a la frontera y, posteriormente, se vendía en México a un precio predeterminado. “No es posible ocultar las ganancias ilícitas a una agencia del orden público dedicada a seguir el rastro del dinero”, aseguró Benton.
Castillo se declaró culpable del cargo de conspiración para cometer lavado de dinero. Su audiencia de sentencia está programada para el 7 de julio, y enfrentaría una pena máxima legal de 20 años de prisión.