Houston, Texas.- Dos residentes de Texas fueron arrestados esta semana en virtud de una acusación formal del Distrito Oeste de Washington por una trama destinada a estafar a víctimas emocionalmente vulnerables, haciéndose pasar por “videntes” capaces de “limpiar” la mala suerte amorosa de dichas personas.

Bridgette Doreen Evans —también conocida como Jolene Travis—, de 47 años, y su pareja, Vinnie John Uwanawich, de 44 años y residentes en Frisco, Texas, comparecerían ante el Tribunal Federal de Distrito para el Distrito Este de Texas.

Ambos enfrentan cargos de conspiración para cometer fraude electrónico y postal, así como cuatro cargos de fraude electrónico y cuatro de fraude postal.

“Según se alega en la acusación, los autores de este ‘fraude de adivinación’ irrumpieron en la vida de las víctimas en un momento en que su juicio estaba nublado por pérdidas emocionales y sentimientos de desesperanza”, declaró Charles Neil Floyd, primer fiscal federal adjunto del Distrito Oeste de Washington.

“La Sra. Evans se aprovechó de sus necesidades, convenciendo a las víctimas de que podía ‘eliminar una maldición’ y ayudarles a encontrar el amor. En realidad, su plan consistía simplemente en apropiarse de su patrimonio, dejándolas aún más devastadas”.

De acuerdo con la acusación, Evans y Uwanawich robaron al menos 2,5 millones de dólares a un mínimo de tres víctimas entre abril de 2021 y julio de 2024. Evans operaba bajo el nombre falso de Jolene Travis y promocionaba sus “servicios de videncia” en las redes sociales.

Sus publicaciones estaban diseñadas para atraer a personas que atravesaban problemas sentimentales o personales, como divorcios, el fallecimiento de un ser querido o sentimientos de aislamiento, según la acusación.

Presuntamente, Evans decía a las víctimas que podía realizar lecturas y rituales para determinar la causa de su desgracia. Finalmente, les aseguraba que su “maldición” estaba vinculada a su dinero o sus finanzas.

Tras solicitar un detalle exhaustivo de los activos financieros de las víctimas, les indicaba que la única forma de eliminar la maldición era liquidar dichos activos y enviar el dinero en monedas de oro o efectivo para que ella pudiera “limpiarlo”.

Aseguraba a las víctimas que, una vez limpio, se lo devolvería. Si bien devolvió pequeñas cantidades a algunos clientes para ganarse su confianza y lograr que siguieran confiando en ella, nunca devolvió la gran mayoría de los 2,5 millones de dólares.

Uwanawich, el esposo de Evans, facilitó el fraude gestionando las cuentas bancarias que recibían los pagos de las víctimas, vendiendo monedas de oro, transfiriendo y gastando las ganancias ilícitas, y avalando a Evans ante las víctimas.

El escrito de acusación detalla cómo Evans utilizó una identidad falsa debido a que había sido condenada anteriormente por fraudes relacionados con servicios de videncia en Florida y Texas. De hecho, durante parte de la trama fraudulenta, Evans estuvo encarcelada en Florida, por lo que sus cómplices adoptaron el alias de “Jolene Travis” para mantener el fraude en marcha.

Presuntamente, Evans convenció a una segunda víctima para que le enviara 86.000 dólares mediante pagos electrónicos destinados a sus “trabajos de limpieza espiritual”. Una tercera víctima fue estafada por más de 258.000 dólares cuando Evans la persuadió para que solicitara préstamos con el fin de comprar un Corvette —que debía ser entregado a la propia Evans— y para que le diera acceso a sus tarjetas de crédito con el pretexto de saldar las “deudas kármicas” de la víctima.

De ser condenados, Evans y Uwanawich se enfrentarían a una pena máxima de 20 años de prisión.

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